Serie : El peso del cuerpo - Fragmentos.

 

“El cuerpo joven funciona como adjetivo, es valoración pura, calificación. La pregnancia de lo bello en lo joven se fortalece con la imagen de pureza: la vida se presenta como un camino desde la pureza absoluta, el nacimiento, hasta la impureza final, la muerte. Nuestras sociedades occidentales han concebido la vida como un ir ensuciándose, quizás hasta pudriéndose, y si coloreamos este camino obtendremos una típica escala evolucionista, del blanco al negro, como degenerándose. Dejo librada a la imaginación todas las asociaciones y re-capitulaciones de teorías etnocéntricas y discriminadoras.” Entonces, la otra cara de la moneda es la racialización de los cuerpos, el cuerpo feo (¿?). Lo que “cae” fuera de la norma.Otra dualidad a tener en cuenta, y que ha sido estudiada también por David Le Breton, es la que se construye entre “el cuerpo despreciado la que se construye entre “el cuerpo despreciado y destituido por la tecno-ciencia y el cuerpo mimado de la sociedad de consumo” (1995, 1999). En las publicidades de productos o terapias para modelar o adelgazar, se puede ver con claridad la tensión entre los cuerpos expuestos como puro valor, y los cuerpos manoseados por la tecno-ciencia -donde el saber biomédico ha pasado de la concepción del cuerpo como intocable a la idea del cuerpo como resto (Le Breton, 1995)-: entre con el cuerpo que tiene, salga con el cuerpo que quiere. El cuerpo perfecto es posible por la intervención de la tecno-ciencia, la vida es posible más allá del propio cuerpo. La lectura del tercer capítulo del libro de Rossana Reguillo Emergencias de culturas juveniles. Estrategias del desencanto, fue un estimulo importante para que me detuviera a pensar la biopolítica. La autora destaca su interés por cuatro grandes áreas en relación con la biopolítica de los cuerpos jóvenes: 1) las dimensiones raciales en sus vínculos con la pobreza, 2) el consumo, 3) la moral pública y 4) la dimensión de género. En este trabajo no se ha seguido este orden de dimensiones pero las reflexiones presentadas cruzan todas ellas, mucho más en torno a la primera que a las otras. Pasemos entonces revista a estas últimas. Reguillo propone pensar la “biopolítica del consumo como mediación entre las estructuras y las lógicas del capital y la interpretación cultural del valor” (2000:85); en relación a la moral pública nos llama a prestar atención a “la persistencia y al fortalecimiento de un discurso que asume que los cuerpos «normales» son aquellos que expresan una heterosexualidad controlada e hiperconsciente que está siempre amenazada por el alcohol, la droga, las prostitutas, los homosexuales, las lesbianas, los proabortistas y toda una gama de «identidades desviadas» que atentan contra un modelo de control” (2000:89); y finalmente, alerta sobre la deuda pendiente que son los enfoques de género, pero no como muestras de la diferencia, sino como transparentar la comunicación intersexual, no es solo que no estemos hablando de mujeres, es que tampoco estamos hablando de la especificidad de los hombres, debemos tomar el género KAIROS. Revista de Temas Sociales. ISSN 1514-9331 Publicación de la Universidad Nacional de San Luis. Nº 14 Octubre 2004 Mariana Chaves Autora: Mariana Chaves 16 “como campo de intersecciones donde lo biológico despliega con mayor nitidez su uso políticocultural” (2000:90). Las ciencias sociales (y todas las que quieran acompañarnos) debemos dar respuesta a estas dimensiones. Accionemos para que algunos tomen la posta. Segundo, el cierre. Si la sociedad moderna está organizada por la biopolítica, una rebelión en los cuerpos individuales y poblacionales ¿no es una rebelión en la sociedad? El profesor Castro planteaba que no se puede hoy pensar la política en términos de revolución porque el cuerpo no será liberado. La política hoy no es para liberar el cuerpo. ¿Y qué pasa con esto?: “La liberación del cuerpo, para muchos jóvenes está dada por el desenfreno, la exacerbación, la trasgresión o el bardo” (Citro, 1997b). explicar. Hay en esa corporalidad juvenil, en ese "vivir la vida con el cuerpo” (Maluf, 2002), en esa "cierta resistencia al «disciplinamiento»”

 

https://www.estherdiaz.com.ar/textos/biopolitica.htm

Serie : El peso del cuerpo - La perversidad de la moda.

 

"No es secreto que la industria de la moda es complicada. En general, las marcas eligen modelos de belleza dominantes (flacas, delgadas, de piel clara) para representar sus líneas más que los formas y los colores locales. "Hay una normalización de cuerpos que no existen." https://www.lanacion.com.ar/ 2096592-la-revolucion-de-los- gordos-como-es-la-lucha-para- que-se-acepte-la-diversidad- corporal

Foucault estudió al cuerpo como un eje principal en sus reflexiones, para él, el cuerpo es un texto donde se escribe la realidad social. Bajo esta inclinación, gran parte de sus investigaciones pasaron por examinar las formas de gobierno encaminadas a vigilar y orientar el comportamiento individual, a través de distintas instituciones; la medicina, la escuela, la fábrica, el ejército, etc. Y cómo a través de estas entidades se dota al individuo, de estrictas normas corporales; de una manera de actuar y de obedecer, que de ser exitosa, es un garante del orden social.

Siguiendo los planteamientos de Foucault, y sobre todo aquellos formulados en su etapa genealógica, es vital comprender las relaciones entre verdad, saber y poder. Percibir la singularidad de los sucesos, pero no para trazar la curva lenta de su evolución, no buscar orígenes, sino que por el contrario, ocuparse de las meticulosidades, de lo azares, de lo irrisorio que suele encontrarse en los comienzos (Foucault 1992a). La mirada genealógica de Foucault nos invita a conducir el razonamiento a partir de lo presente, lo que es válido para nosotros, y a partir de ahí, configurar embrollos de sucesos no siempre advertidos, no siempre controlables, pero sí siempre rastreables y siempre atravesados por el poder.


Si el consumo es un campo de ejercicio del poder, éste puede ser entendido bajo los planteamientos de Foucault, pues como él establece (Foucault, 1998, 1992a, 1993), continúan existiendo los grandes mecanismos secretos mediante los cuales una sociedad transmite su saber, y se perpetúa a sí misma bajo una apariencia de saber. Estos aparatos están todavía en pie: periódicos, televisión, hospitales, etc. Por lo que si se quiere estudiar el poder, “Se trata de estudiarlo partiendo de las técnicas y de las tácticas de dominación” (Foucault 1992a: 147), que en nuestro caso será, a partir de los discursos, de las normas, a partir de las relaciones de poder que están presentes en las concepciones de belleza física y consumo.


En consecuencia, miramos hacia Foucault de una manera heurística, como un autor que brinda un instrumental conceptual variado y esclarecedor, mas sus conceptos no los comprendemos como fines en sí mismos, sino como un medio para su utilización en problemas específicos. En este caso, para advertir la lógica que opera al interior de las ideas de consumo y de belleza física actual, para revelar aquello que está muchas veces tan incorporado que se vuelve oculto.

 

 

Despojo

Me arrebataron la razón del mundo

y me dijeron: gasta tus años componiendo

este rompecabezas sin sentido.

No hay más. Un acto es una estatua rota.

Una palabra es sólo

la imagen deformada en un espejo.

¿Qué vas a amar? ¿Un cuerpo que se pudre

-ese pantano lento en que te ahogas-

o un alma que no existe?

¿Qué puedes esperar? El tiempo es lo continuo

y si dices: «mañana» mientes, pues dices «hoy».

Ni siquiera se muere. Algo muy leve cambia

y sigues, dura, en piedra; creciendo en vegetal

y otra vez despertando en lo que eras.

Otra vez. Otra vez.

Me dijeron: no busques. Nada se te ha perdido.

Y los vi desde lejos

ocultar lo que roban y reír.

DATOS : Rosario Castellanos (Ciudad de México, 1925- Tel Aviv, 1974). Poema perteneciente a Juegos de inteligencia  (Renacimiento).

COMENTARIO : Me gustan las personas inteligentes, que se posicionan ante una realidad que impone sus reglas, al menos, para denunciar sus estrategias de dominación. Y en este poema, Rosario Castellanos, pone de relieve algunas de las estrategias que suelen utilizarse para hacer que nuestra vida se aleje de la posibilidad de cambiar el mundo gris que nos rodea. El modo pasa por fomentar la desgana, la abulia frente a la necesidad de crecer, de ampliar el horizonte de nuestra existencia ("un acto es una estatua rota") mediante el diálogo o el conocimiento ("una imagen es solo/ la imagen deformada en un espejo"), sin dejar resquicio ni siquiera al amor ("¿Qué vas a amar? ¿Un cuerpo que se pudre/

-ese pantano lento en que te ahogas-") o a la esperanza